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El perfume es tu
distintivo, se trata de saber elegir el que te conviene. Tanto si es floral, de
chipre, ambarino o afrutado, te acompañará en el transcurso de las estaciones y
en tu humor. Respira, reflexiona y decide la fragancia que
descubrirá tu personalidad.
¿Qué perfume está hecho para ti?
Los perfumes se clasifican en 7 grandes familias:
Cada familia tiene subfamilias:
Referencias por familia olfativa
Tendencia actual
Los perfumes
florales/empolvados con una vuelta a verdaderos olores, rosa, lavanda, jazmín,
pachuli. También se observa la presencia de acordes más golosos, guinda, manzana
de amor, como en
Nina de Nina Ricci. Más
discreto que el ineludible Angel de Mugler, que florece el praliné.
La verdadera tendencia es cambiar de perfume o
mezclarlos para crearte el tuyo propio.
¿Qué decisión tomar?
Incluso si despierta los mismos impulsos, no compramos un perfume como
un pastel que vemos en el escaparate de la pastelería. Hay que saber tomarse un
tiempo y oler muchos antes de descubrir el que concordará con tu humor, impulsos
y deseos más profundos.
Te encanta un perfume de
marca, es el aura de la marca que acaricia a tu amor propio. Te
sientes como si pertenecieras a una élite.
Compras la última novedad, caes en los caprichos de la tendencia más que en
tus emociones. Puedes llevarte una decepción.
¿Qué perfume para qué estilo?
Las notas frescas y florales, de encanto inmediato, gustan a las
personalidades extrovertidas y audaces. Las notas orientales de estela
penetrante, seducen a las mujeres misteriosas y sensuales. Las notas empolvadas
son perfectas para las emotivas-narcisistas, mujer-niño o mujer-espejo. Las
florales-afrutadas concuerdan con personalidades optimistas que saben ir por
delante. Los chypres pegan a las mujeres de carácter y ambiciosas.
¿Qué perfume para qué momento?
Como la ropa, los perfumes se
ponen en función de las estaciones. Los perfumes
dulces, ahítos de frutas maduras, son perfectos en otoño; los empolvados que
miman el cuerpo, son ideales en invierno. Los florales alegran el corazón en
primavera y las aguas frescas galvanizan la piel en verano.
Para variar los placeres, puedes alternar olores en la misma armonía. Por
ejemplo: uno floral, uno floral-oriental y uno oriental dulce o un agua fresca,
un perfume verde
y uno floral-afrutado.
También puedes jugar con los contrastes, empezar el día con un hespéride floral, vaporizar una nube de ambarino dulce por la tarde y acabar la noche envuelta de un oriental sensual. |
martes, 27 de noviembre de 2012
¿Cuál es tu fragancia perfecta?
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