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FINALIDAD DEL TRATAMIENTO
El objetivo de la quimioterapia es destruir células malignas, pero su
finalidad puede variar en función del tipo de tumor, de la fase en la que se
encuentre dicho tumor y del estado general del paciente.
Las finalidades de la quimioterapia son fundamentalmente dos:
Las finalidades de la quimioterapia son fundamentalmente dos:
Curativa: En este caso, la intención de la quimioterapia
es curar la enfermedad, pudiéndose emplear como tratamiento único o asociado a
otros. Un paciente se considera curado cuando no existe evidencia de células
tumorales durante mucho tiempo.
Paliativa: Con la quimioterapia se pretenden controlar los
síntomas producidos por el tumor. Su objetivo primordial es mejorar la calidad
de vida del enfermo y, si fuera posible, aumentar también su
supervivencia.
Cada tipo de tumor maligno tiene una determinada sensibilidad a fármacos
citotóxicos o quimioterápicos y una determinada resistencia a otros. Sin
embargo, es frecuente que el mismo fármaco se pueda emplear en el tratamiento de
distintos tumores, variando las dosis o asociándolo a otros fármacos
distintos.
Para cada tipo de neoplasia, y dependiendo de la fase de la enfermedad, se
utilizan esquemas de tratamiento específicos, habitualmente combinaciones de
fármacos citotóxicos, que se suelen identificar por siglas.
Tu oncólogo será el que decida qué tipo de fármacos y qué dosis es
necesario administrar en función de una serie de factores como pueden ser:
- Tu estado general.
- Enfermedades previas (cardiopatía, enfermedades vasculares, etc...)
- Tipo de tumor.
- Fase de la enfermedad.
- Localización del tumor.
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